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Infidelizando al cliente

Hola, ¿hay alguien por ahí? ¿alguien leyendo por ahí? Si no hay nadie tampoco os lo puedo reprochar. Al tema.

Personalmente no soy una lo que se dice estrictamente fiel a los establecimientos, pero me gusta ir a los mismos sitios a comprar siempre y cuando me traten bien y el precio sea razonable. Por ejemplo si en el sitio al que suelo ir el producto X cuesta 3 euros, y en un sitio diferente al que no suelo ir cuesta 2,75 pues iré al que siempre voy porque aunque sea más caro me suelen tratar bien y me gusta el servicio. Para que cambiar.

Todas las mañanas voy a desayunar al mismo bar, hasta tal punto que no tengo que pedir para que ya me pongan lo que desayuno cada día, una barrita con aceite y tomate y una Cocacola. Esto para mi es calidad.

En su día me saqué la tarjeta de FNAC porque aunque costaba dinero en aquel entonces me compensaba porque como era soltero y triste me gastaba cantidades ingentes de dinero ahí y al final repercutía en buenos descuentos.

Sin embargo jamás me había planteado sacarme la del VIPS hasta que un día, cenando con Pedro10 me dijeron “Si te la sacas ahora mismo te hacemos un descuento directo en esta cena del 40%”. Se refería a la tarjeta del Club VIPS, no a mi polla. Así que me la saqué (la tarjeta, repito).

Quizás no me estoy explicando bien. Básicamente si me tratan bien vuelvo por los sitios, si me tratan mal no pienso volver.

En realidad quiero hablar de un tema del que ya he hablado más de una vez y es del pago con tarjetas.

Hace tiempo acompañé a Paloma a Kiko Cosmetics, una tienda de cosméticos baratilla y que está poniendo tiendas por todos lados. Ella quería comprar algo que costaba tres euros y como nunca llevamos dinero suelto (algún día hablare en detenimiento de esto) pensábamos pagar con tarjeta.

Sin embargo las dependientas nos dijeron que solo aceptaban pagos con tarjeta a partir de 12 euros. Dejamos lo que llevábamos allí y yo juré no volver nunca más.

Puedo entender que un supermercado de barrio no te quiera cobrar algo inferior a 12 euros con tarjeta porque sinceramente probablemente no le traiga a cuenta por las comisiones que le cobran, ¿pero una cadena? No creo que sea la mejor forma de fidelizar la verdad.

Estamos hablando de una cadena que probablemente facture millones de euros al año, eso significa que la comisión que le puedan cobrar por una venta de tres euros es algo anecdótico comparado con las cifras que supongo que suelen barajar.

Lo lógico, en mi mente al menos, es dejar contento al cliente y quizás no ganarle dinero a una venta de 3 euros pagada con tarjeta pero si ganar un cliente al que han tratado correctamente y que sabe que en ese sitio podrá pagar con tarjeta y no le ponen pegas.

No os confundáis, no estoy haciendo esta entrada en plan “HOLA SOY BLOGUERO Y MI OPINIÓN TIENE MUCHO VALOR Y VOY A HUNDIR ESTA COMPAÑÍA”. Ni muchísimo menos.

Simplemente considero que las grandes empresas deberían mirar más por los clientes, dejarse de tarjetas de fidelización y puntos de mierda y pensar en las cosas pequeñas. Las cosas que hacen que una persona salga sonriente de tu establecimiento sabiendo que volverá.

Hasta aquí mi pataleta. Gracias y un saludo a Berlusconi.

El fin de la paciencia

En líneas generales me considero una persona bastante paciente. Siendo sinceros para la mayoría de las cosas tengo una paciencia supina, pero para otras (hacer cola para comprar algo en McDonald’s, por ejemplo) mi paciencia es nula (de ahí que me encantaría que existiera una cola VIP en estos sitios, que pagas un poco más pero te saltas la cola por completo).

La sociedad de hoy día ha acabado con la paciencia, o más bien no la queremos ni ver. Es por ello que cada día inventamos algo nuevo para no tener que esperar.

Conexiones a internet en nuestros teléfonos para poder estar perpetuamente encadenados a la red, para poder subir al momento las fotos que hacemos y contar las cosas que nos pasan. Nos bajamos las series de internet porque no soportamos ver los anuncios (aunque hay otros motivos para esto), pagamos por sistemas de descargas en internet para bajar al tope de nuestra conexión y así tener las cosas al instante.

No recuerdo la última vez que me senté en un parque a ver a la gente pasar. A simplemente estar ahí sin tener nada que hacer, sin mirar el teléfono ni el reloj, simplemente disfrutando del no hacer nada. Hemos perdido hasta el aburrimiento, ya no nos aburrimos nunca. De hecho creo que los niños de hoy día ni si quiera conocen la palabra.

No se si todo esto es bueno o malo, supongo que es síntoma de que la sociedad avanza, de que esperar es cosa del pasado o de los países subdesarrollados pero creo que con la pérdida de la espera, del aburrimiento se está perdiendo cierto romanticismo.

¿Que fue de aquello de esperar a tu novia abajo durante veinte minutos? Eso ya no existe, ahora le pedimos que nos de un toque al móvil cuando esté casi lista para así salir de casa y no tener que esperar.

Posiblemente esto no sea más que una sarta de gilipolleces escritas por un tipo con mucho tiempo libre, pero quería que esto perdurará en interwebs para siempre, o al menos hasta que caduque el hosting.

Consejos gratis vol.4

Si vuelves a casa del dentista con media cara dormida NI SE TE OCURRA ponerte a comer galletas. Hay muchas posibilidades de que te estés masticando tu propia cara por dentro de la boca sin darte cuenta. Cuando se te pase el efecto de la anestesia comprobarás que probablemente tienes una carnicería en la boca.

De nada.

De porque he desaparecido del mapa

No recuerdo cuando fue la última vez que escribí por aquí, no se si hace un mes o dos semanas. Lo que se es que ya no me apetece, ya no tengo la necesidad de hacerlo, me he cansado.

Y no me he cansado concretamente del blog, me he cansado de todo lo que ello conlleva, lo que conlleva “la blogosfera”. Estoy un poco hasta la polla de las tonterías que rodea últimamente a todo esto, que si discusiones a ver quien es el más guay, quien es el más original… quien es el más al fin y al cabo.

Sigo leyendo muchos blogs, pero ya ni comento ni nada. Me he cansado de la polémica gratuita que se liaba cada dos por tres, de mal entendidos, de frases sacadas de contexto para dejar mal a tal o a cual, de tanta mierda barata.

Ahora prefiero escribir en twitter cuando me apetece, o subir algo simpático rápidamente a mi tumblr o simplemente pasar de todo e ir a lo mío, que es lo que a día de hoy me importa, mi trabajo, mi Genbeta y en mis ratos libres (que por suerte son muchos) a disfrutar de la vida junto a la mujer que me acompaña. Pero no soy tan mamón, voy a poneros un poco al día.

El lunes empecé a trabajar, es un trabajo que está bastante bien ya que aunque no es la polla es lo mejor que he encontrado para empezar en Madrid. El sueldo es normal, pero el horario es literalmente la polla y está cerca de casa, así que podré tener una vida plena en todos los sentidos, que es lo único que pretendo. Por lo demás todo bien, gracias.

No se si volveré a escribir por aquí, yo no soy muy de cerrar las cosas, lo único que cerré fue el fotolog pero porque tenía un motivo muy concreto y a día de hoy ya no tendría sentido seguir manteniendolo. Pero eso, lo dicho, que os amo a todos.

“Déjame a mi”

Ayer y hoy me he estado pegando una buena maratón de “Play 3”. Más que nada porque desde que me fui a Madrid ni la he tocado (básicamente porque me la dejé en Málaga) y cuando vuelva no se cuando podré volver a jugar ya que aunque me la lleve ahora mismo no tengo donde enchufarla.

El tema es que he estado dándole duro al Mirror’s Edge y aunque en general es un juego facilito y que se deja jugar sin mayores complicaciones (cosa que me encanta, no soporto los juegos imposibles, me aburren) había llegado a una pantalla en la que me bloqueé. Nada, ayer una hora y hoy otra para poder conseguirlo finalmente.

Esto me ha recordado a mis tiempos mozos, cuando me pegaba horas muertas o jugando con mi hermano o con mi colega Mario a la consola que tuviera en aquel momento. Normalmente era yo el que jugaba y los demás los que miraban, más que nada porque me gustaba saber que era yo el que se había pasado el juego.

Sin embargo había ciertas pantallas, pruebas o lo que fuera que me eran imposibles. En esos momentos siempre se solía escuchar el mítico “Déjame a mi”. Tú colega (o quien fuera) te había estado mirando jugar durante horas y ahora creía que el podría pasarse esa pantalla.

La mayoría de las veces surtía efecto y gracias a tu colega podías seguir con el juego, pero esto resultaba un poco frustrante, al menos para mi lo fue, concretamente cuando, sin saber que era el final, en el Course of Monkey Island mi amigo Mario le daba la pimienta a LeChuck y lo siguiente que yo veía eran las letras del final…

Yo, producto andaluz

Es curioso y no se si los habitantes de otras comunidades autónomas (o naciones o como os salga de los cojones llamarlo) sienten lo mismo, pero voy a hablaros de una extraña sensación que te viene cuando estás lejos de casa, de tu hogar.

Es algo que ya sentía cuando vivía en Barcelona, pero en mucha menor medida, supongo que porque allí no estaba rodeado de andaluces, o al menos no de andaluces que llevaran poco tiempo viviendo fuera de “casa”. Es como si al salir de tu tierra te sintieras aún más identificado con ella al echarla de menos.

Esto es raro porque normalmente los andaluces no somos especialmente “nacionalistas” y nos da un poco igual este tipo de cosas, pero todo cambia cuando te piras. En Madrid me siento más andaluz que nunca, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de la gente con la que me junto es de Granada, de pueblos de Málaga o de Málaga capital.

También supongo que tiene que ver el hecho de que a los andaluces se nos considere como gente “de broma” o que no sabe expresarse simplemente por tener un acento más fuerte que el de los demás. Pero en fin, no quiero entrar en ese debate porque nunca acaba bien, lo que quiero decir es que al sentirnos en relativa inferioridad es normal que nos revelemos de esta forma.

No se si esto le pasa a todo el mundo o es solo cosa mía pero la verdad es que cada día me siento más orgulloso de lo que soy y más allá del estereotipo creo que ser andaluz (concretamente de Málaga) es la polla. ¿Abe o no, primo?

P.D: Ahí estás tuuuuuuuuu!!!

Aquí todo es distinto

En Madrid todo es diferente, en comparación a Málaga obviamente, las demás ciudades no las conozco.

Te das cuenta de que aquí todo es distinto cuando coges el metro a las 00:30 de la noche y está petado de gente. En Málaga a esa hora cualquier día si no es el centro de la ciudad (y depende que calles) lo máximo que vas a conseguir es que te metan un palo.

Aquí a medio día los restaurantes están llenos de mesas para uno y las raciones para llevar están a la orden del día. En Málaga a la gente no le gusta comer sola, es raro ver a gente comer sola o llevándose comida a casa. Nos gusta mucho eso de salir a la calle con “nuestra” gente.

Aquí parece que todo corre muy deprisa, los coches, la gente… Cuando llevas veinticinco años viviendo en un sitio donde llegas a cualquier parte de la ciudad en quince minutos en coche no te das cuenta de la suerte que tienes, de que en el fondo no hay prisa ninguna por llegar. Una prisa ficticia que creo que embriaga a todos los que viven aquí.

Aquí los domingos hay cosas que hacer. Parece mentira pero los domingos las calles están repletas de gente, las tiendas están abiertas (no en todos sitios, eso si) y la sensación de que hay vida es mucho mayor. Si me dieran un euro por cada vez que he dicho en Málaga un domingo que no había nada que hacer ahora sería rico.

Evidentemente ahora Madrid me parece fascinante, pero eso no quita que cada vez que pienso en las calles de Málaga no me entre un algo por el estómago que me hace detenerme por unos segundos. Pensar que ahora que se acerca el calor no tengo la playa a cinco minutos me va a matar, lo tengo bastante claro.

Pero se que estar aquí me va a compensar, de hecho ya me está compensando, me compensa cada vez que la veo a ella sonreír.

Soy un cabrón, ¿no?

Lo reconozco, soy un pedazo de cabrón. Supongo que Juankiblog llevaba razón en aquel post que hizo, aunque quizás yo lo hubiera expresado de otra forma.

Cuando mi vida era un mojón, o yo creía que lo era, bien que estabais aquí para darme consejos o simplemente para decir tonterías y ahora que la vida me sonríe y que soy feliz no os cuento una mierda. Es egoísmo puro y duro, la verdad.

No es que no tenga cosas que contar, sobre todo en mi nueva vida, es simplemente que el tiempo lo dedico a otras cosas. El otro día fui a un proceso de selección, mis compañeros de piso son muy raros y el día 1 de Abril me cambio a uno diferente, hoy he visto a Mario Vaquerizo…

En fin lo dicho, que os he utilizado vilmente y ahora que os puedo devolver el favor me comporto como un capullo.

Lo siento.

Últimas 24 horas en Málaga

Voy a seros sinceros, mañana a esta misma hora ya iré de camino a Madrid y sin embargo aún no tengo listo nada. Ni si quiera una lista con lo que me tengo que llevar. Siempre me pasa lo mismo, lo dejo todo para lo último y luego pasa lo que pasa.

Tengo tantas cosas que preparar que no se ni por donde empezar, ropa, aparatos, cables, películas… uff. Pero bueno, que le vamos a hacer, yo soy asín.

Y bueno, os enseño lo que voy a hacer mañana durante la mayor parte del día:

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