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Madurar

Estaba yo hoy aburrido en el trabajo cuando he leído el siguiente tweet enlazado en Microsiervos:

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Al leerlo me he acordado de un tema del que quería hablar en el blog desde hace tiempo pero que no sabía como enfocar para que no pareciera un mensaje pesimista, ya que no es lo que pretendo.

Madurar es muchas cosas, pero sobre todo es aceptación a uno mismo. Madurar, crecer, y darte cuenta de todas esas cosas que ya no podrás hacer más o que directamente nunca harás, ni conseguirás.

Hace tiempo, en un centro comercial de Fuengirola al que hacía siglos que no iba, nos salimos a la terraza de un bar a tomarnos la merienda cuando de repente aparece delante de mi un skate park. Quizás para muchos sea absurdo, pero en ese preciso momento sentí una tristeza infinita y me quedé embobado.

Allí había cientos de chavales haciendo skate, saltando, grindando… Lo más cerca que he estado jamás de todo eso es jugando al Tony Hawk. No se, me entristeció pensar que por mucho que siempre me haya llamado la atención todo ese mundo con mi edad y mi complexión jamás podría hacer nada parecido. Aceptar, de repente, que no vas a poder hacer eso que siempre te hubiera gustado nunca en tu vida.

Supongo que todos tenemos alguna asignatura pendiente con nosotros mismos. No se, para mi es lo del skate y otras tantas cosas, para otro puede ser algo como el tweet anterior, ser astronauta, o algo más sencillo y absurdo (a ojos de los demás, claro) como ser el dueño de un videoclub.

Se que muchos vendrán con el típico mensaje optimista de que si te propones algo con todas tus fuerzas lo puedes conseguir, y que nunca es tarde. Pero a mi modo de ver creo que uno debe aceptar sus limitaciones, pero también sus virtudes.

No se, creo que llega cierta edad en que, pese a que habrá muchas cosas que nos gustaría conseguir y que nunca podamos, también debemos evaluar lo que hemos conseguido y lo que aún podemos conseguir. Es tontería mantener ilusiones que sabemos que nunca conseguiremos, pero en parte esa es la gracia de la vida.

Madurar es demasiado complicado.

Feliz Año Nuevo

añonuevo

Como decía el otro día, un año más felicitando el nuevo año que entra, un año más viejo. 2010 ha sido un año de cambios, por ejemplo he pasado de vivir en un piso con fumetas a vivir con la persona que más quiero de este mundo, he pasado de escribir en Genbeta a no hacerlo. Pequeños cambios, pero importantes al fin y al cabo.

No tengo mucho más que decir, solo espero que 2011 sea vuestro año, que disfrutéis a tope de la vida y que seáis realmente felices. Un abrazo.

Miedo

Me considero una persona bastante miedosa. Desde que tengo uso de razón he tenido miedo a la oscuridad, por ejemplo. Es algo que siempre me ha condicionado. Por ejemplo cuando estoy solo en casa y Paloma está en Granada duermo siempre en el salón porque no me gusta estar solo en el cuarto.

Algo dentro de mi me hace pensar que en mitad de la noche van a entrar a pegarme una paliza brutal. Es algo irracional, no lo puedo evitar.

Por ejemplo recientemente he hecho viajes bastante largos con el coche y un pensamiento bastante recurrente mientras conduzco es que me va a reventar una rueda o que alguna pieza fundamental del coche se va a caer y nos vamos a estrellar. Es bastante jodido ir cinco horas conduciendo y a la vez acojonado.

Otro miedo que tengo es pensar que a la mínima voy contraer una enfermedad mortal. Es absurdo, pero en cuanto me duele algo pienso que es un tumor o que de un día para otro me van a diagnosticar cáncer de colon.

Pese a todo no es algo que realmente me condicione. Salvo en el caso de la oscuridad mis otros miedos absurdos no me impiden actuar con normalidad, he aprendido a convivir con ello. Quizás es algo generalizado, no lo se porque no he hablado del tema con nadie, hasta ahora que lo hago con vosotros (si es que queda alguien al otro lado).

Se lo que algunos pensarán y es que seguramente creáis que estoy chalado y es posible que llevéis razón.

No me gusta salir con gente

Antes de nada, y a modo de pequeño disclaimer, reconozco que soy una persona rara, que tiene sus manías, sus historias, aunque en el fondo siempre estoy dispuesto a ceder y adaptarme a los planes, pero después de cerca de 27 años aguantando llega un punto en el que acabo hasta los huevos.

No me gusta salir con gente, pero me voy a explicar mejor.

La mayoría de las veces me rodeo de gente genial, gente que merece la pena, que me aporta mucho y con la que me siento muy cómodo. Con estas personas la mayoría de las veces no tengo ningún problema en salir a donde sea, ya que por norma general los planes que salen me vienen bien.

Sin embargo es con la gente con la que no tengo demasiada confianza con la que no me suele compensar salir. Me explico.

Cuando sales con gente con la que no tienes confianza normalmente estás en minoría. Soy consciente de que hay que adaptarse, y creo que nadie puede tener queja de mi ya que suelo hacerlo sin rechistar y sin poner mala cara. Sin embargo hay veces con las que ya no puedo y me es inevitable estar incómodo y ganas de desaparecer. Me evado, me meto en mi mundo, no soy participativo de las conversaciones, pero es que nada de lo que ocurre a mi al rededor me invita a involucrarme.

Puedo parecer un egoísta, pero es lo que comentaba antes, he estado muchos años teniendo que aguantar lo que digan los demás y ahora, después de haber vivido muchas cosas y madurado es cuando me he dado cuenta que no tiene ningún sentido aguantar por gente que realmente no te aporta nada.

No me compensa que me lleven a un sitio que no me gusta, que encima se pida para compartir cosas que no me gustan y que uno no pueda pedir lo que le salga de los cojones porque como se va en grupo pues hay que pedir lo que diga lo que diga la mayoría. Lamentable, si voy a pagar que demonios, quiero comer lo que me de la gana e ir a sitios que a mi me gusten.

En fin, no tengo mucho más que añadir. Repito, esto tiene mucho más que ver con mis neuras que con los demás, reconozco que la gente no lo hace por joder, pero bueno, así son las cosas y así os la he contado.

Bienvenidos a un episodio más de #lahistoriademivida

De como volvimos de Londres

Bueno, antes de nada simplemente decir que esta es una entrada para explicar como conseguimos volver de Londres, ya que como supondréis nos quedamos allí atrapados a causa del volcán. Más adelante haré un post con las cosas que me gustaron de la ciudad y si me da tiempo (que no) con fotos y vídeos.

Todo empezó el jueves, el mismo día que llegamos. A eso de las 13:00 me llama ElGekoNegro, con quien se suponía que me iba a encontrar en la city para comer ya que el también estaría por allí.

Cojo el teléfono y me dice que no ha podido volar por noseque historia de un volcán. Yo personalmente creo que me está vacilando porque nosotros no teníamos ni idea del tema, pero no, finalmente le creí. Llamé a mi madre y me lo confirmó, todo el tráfico aereo cortado por culpa de un volcán. Lo nunca visto.

He de reconocer que ni Paloma ni yo en un principio pensamos en que esto sería nada importante, así que pasamos un poco del tema pensando que todo se difuminaría en cuestión de días. Además, revisabamos la web de Ryanair y decía que nuestro vuelo seguía en pie así que nada de que preocuparse.

Lo chungo llegó el domingo, cuando vamos a la Apple Store de Regent Street y leemos en la web de Ryanair que todos los vuelos están cancelados al menos hasta el miércoles a las 13:00. Genial, nuestro vuelo salía el martes a las 8 de la mañana, con lo cual AHORA SI, estabamos jodidos.

Nos fuimos al hotel a conectarnos a internet, ya que la Apple Store había cerrado ya (nos conectamos desde la calle a la wifi cual gitanos), para intentar buscar alguna alternativa o solución para volver.

En el hotel los dos ordenadores que había estaban pillados (independientemente de que te cobren 1 pound por 20 minutos de internet… UN POUND, UN PUTO POUND POR VEINTE MINUTOS). En vista de esto nos fuimos al cyber de un indio que había al lado del metro, donde había internet por 1 pund la hora (así si nos entendemos).

Los ordenadores eran una puta mierda, pero ese es otro tema. El caso es que allí no sabíamos muy bien que mirar. Conocimos a dos españoles que iban a cogerse un tren Londres-Paris y luego otro Paris-Madrid, pero la cosa salía por más de 600 lebros.

Luego conocimos a otra pareja que nos habló de un ferry que salía de un pueblo (o ciudad no lo se, ni me interesa la verdad) llamada Portsmouth y nos llevaba a Santander. Nos informamos por encima del tema pero nos fuimos ya al hotel, mañana sería otro día.

Con esto llegamos al lunes. Nos levantamos y nos vamos directamente a Regent Street, a la Apple Store, donde había internet gratis (GITANO TIME) para gestionar todo el tema del ferry, ya que parecía la mejor solución.

La web no permitía más de una compra por la misma IP (lo que significaba que alguien ya había comprado unos pasajes para ese ferry en la misma tienda que nosotros). Con estas llamé a mi madre para que ella llamare desde España e intentara gesionarnoslo.

Al cabo de un rato mi madre me llamara para decirme que nos ha conseguido los dos últimos billetes para le ferry, que salía el miércoles a las 11 de la mañana (210 libras). Gracias a Dios teníamos una salida.

Ahora había dos problemas, llegar a Portsmouth y quedarnos a dormir. El primer tren para Portsmouth llegaba allí a las 11, lo que significaba que no nos daba tiempo así que tendríamos que hacer noche allí y madrugar para cogerlo tempranito.

Fuimos a Victoria Station (a todo esto yo con fiebre, herpes y diarrea) y compramos los billetes para el día siguiente Londres-Portsmouth (45 libras) y reserbamos en un Ibis de Portsmouth para una noche (69 libras). Acto seguido nos fuimos al hotel y yo me metí directamente en la cama porque no podía con mi vida.

Con esto llegamos al martes. A mi se me ha pasado la fiebre, pero sigo con los herpes y la diarrea. Nos levantamos y nos vamos al cyber del indio, a imprimir la reserva del ferry, ya que no quería problemas de última hora. De allí a Victoria Station y de ahí a Portsmouth, donde llegamos tras dos horas de viaje.

Portsmouth muy bien la verdad, me sorprendió gratamente. Era pequeñito pero tenía de todo (HMV, Primark, Topshop, Starbucks). Pasamos el día como pudimos por allí y luego nos fuimos a descansar al hotel.

Con esto llegamos al miércoles. Nos levantamos y nos vamos al puerto en un taxi (4 libras) y de ahí nos montamos en el ferry tras pasar por una escena digna de La Lista de Schindler. Cientos de personas allí hacinadas en un hall del tamaño del salón de una casa media española. Todos esperando para subirse el ferry y llegar a España de una puta vez.

Pasamos 24 horas en el ferry un poco aburridos pero se pasó bien, tomando cocacola y viendo cantar al bizarro dueto que amenizaba el viaje. Parecíamos una pareja de cincuenta años.

Al llegar a Santander (12 de la mañana) nos enteramos que ya no quedan billetes de tren (nos interesaba el tren porque a Paloma le cuesta como 20 céntimos el trayecto, además de que es más rápido). Así que nos vamos para la estación de autobuses para coger el siguiente que salga.

Llegamos y tras un rato de cola solo quedan para las 16:00 llegando a Madrid a las 22:00. Lo compramos, que remedio y cuando llega la hora nos embarcamos en el en lo que fue una de las mayores pesadillas de mi vida. Odio los autobuses, sobre todo si tengo que pasar seis horas en ello y encima sin batería en el iPhone para poder jugar a algún juego.

Finalmente a las 23:00 de la noche llegamos a mi casa y descansamos por fin, al día siguiente me levanté a las 7:00 para ir a trabajar, con más mala cara que los pollos del Pryca.

No se cuanto hemos gastado en todo este preriplo, pero pensamos reclamar a Ryanair, porque los sinvergüenzas no tuvieron la decencia de contestar al teléfono que tenían para esta situación. Llamabas y te colgaban o directamente sonaba y sonaba y no pasaba nada. Eso sumado a la ineptitud de nuestra embajada y consulado, que en vez de ofrecerte una solución real te decía “BUSCATE LA VIDA CHAVAIIIIIL”.

Mientras tanto tenías que ver en la tele como Francia e Inglaterra hacía todo lo posible para rescatar a sus ciudadanos. P.AT.E.T.I.C.O.

P.D: Perdonad la falta de negritas, he tenido que escribir esto un poco a la prisa.

Sueños que se diluyen

No recuerdo la primera vez que me sentí así, pero fue hace unos meses, ya viviendo en Madrid.

Me vine aquí con muchísimas ilusiones, por un lado por poder vivir cerca de Paloma, por otro por empezar una nueva vida, que nunca sabes lo que te va a deparar.

Encontré rápido un trabajo y se podía decir que mi vida estaba bastante bien. Sin embargo con el tiempo todos los sueños que traía se iban diluyendo poco a poco, cada vez más rápido y cada vez en mayor cantidad.

Llega un momento en que te planteas ciertas cosas, como que quizás has perdido muchos años cruciales de tu vida que posiblemente ahora sea bastante difícil recuperar. Y lo más demoledor de todo, sentir que tu vida es un completo fracaso en muchos aspectos.

Con Paloma las cosas no me puede ir mejor, sin embargo no puedo decir lo mismo de todo lo demás. Como ya he dicho me vine aquí con muchísima ilusión pero todo eso se ha perdido. La base de todo la tiene el no llegar a fin de mes. Sinceramente, no llego nunca a fin de mes, no me da el dinero para vivir aquí, me es imposible.

Sobre todo desde que en Enero me empezaran a quitar 200 euros de la nómina. Si antes ya lo tenía crudo ahora lo tengo aún más. Madrid es carísimo y si encima no tienes un buen sueldo estás bastante jodido. Es muy duro tener que recurrir a tu padre para que te ayude todos los meses. Se que ellos lo hacen de buena gana, pero destruye por completo el amor propio de uno, te hace sentir más pequeño cada vez.

Parece mentira pero no recuerdo la última vez que me di un capricho, la última vez que me compré un juego para la PS3 o una película en DVD o Blu-ray. Mi vida se resume en trabajar y de vez en cuando salir a comer o a cenar. Ya no me compro ni la Esquire, que cuesta tres euros, así de triste.

Me pongo a buscar trabajo y todo lo que veo es para perfiles mucho más altos que el mío y es entones cuando te planteas todo eso que comentaba anteriormente. Es una mierda vivir así día tras día sin la esperanza de encontrar algo mejor llorando muchos días porque te sientes francamente un perdedor.

Uno ya se plantea mandarlo todo a la mierda y volver a casa. Paloma y yo nos lo planteamos seriamente, ella sin encontrar trabajo ni esperanzas de ello (al menos nada que no sea una puta beca trabajando nueve horas al día y sin cobrar) y yo con un trabajo de pacotilla que fulmina día tras día la poca autoestima que tengo.

Quizás sea la solución más acertada, aceptar la derrota, volver a casa y buscarnos la vida en Málaga. Las posibilidades allí se reducen muchísimo, pero la vida es mucho más barata, tenemos casa y se que a mi no me faltaría el trabajo, aunque no fuera en ningún caso de lo mío. Pero quizás mejor eso que estar realmente malviviendo en Madrid, que es lo que siento, que estamos malviviendo.

Siempre me decís que desde que mi vida es guay el blog es una mierda, porque ya no cuento penalidades ni historias pesimistas, así que aquí tenéis una buena ración para que esteis contentos, que se que esto es lo que os gusta al fin y al cabo, sentir que las vidas de los demás son peores que las vuestras para así, quizás, sentiros mejor vosotros.

Espero que no penséis que cuento esto aquí para hacerme el triste, para dar pena. Nada más lejos de la realidad, lo cuento aquí porque esto no se lo he contado a casi nadie y quería sacarlo afuera de alguna forma y que mejor manera que en mi propio blog.

Este es un capítulo más de #lahistoriademivida

P.D: Os dejo con una canción que ahora está pegando fuerte gracias a un anuncio de Sanitas sobre el cáncer. Si queréis la escucháis y sino no, pero luego no vengáis a decir que si es de maricones o si es de indies o si es de mierdas, por favor:

Siempre he sido un ingenuo

No se si he hablado este tema por aquí alguna vez, seguramente si aunque no lo recuerdo ahora mismo. De todas formas que más dará si aquí ya no entra nadie. Al tema.

Siempre he sido un ingenuo.

Siempre me las trago todas (no seáis mal pensado, no me refiero solo a las pollas), soy una persona extremadamente confiada que al contrario que la gran mayoría, nunca piensa que quizás se la están metiendo doblada.

Recuerdo un día de diario, cuando era realmente pequeño, que mi madre me estaba bañando en la bañera de mi casa. Mi padre llegó de trabajar, más allá de las ocho de la tarde y me dijo “¿Quieres ir al Tivoli?” (el Tivoli es un parque de atracciones que hay en Málaga que aunque ahora es muy decrépito en su día era la bomba). Automáticamente salte diciendo que si.

Joder, ir al Tivoli era lo mejor que me podría haber pasado aquel día. Pero claro, todo era una broma de mi padre. Estaba claro, como coño ibamos a ir un día de diario de invierno, cerca de las nueve de la noche a un parque de atracciones. Es de locos, lo se, pero yo era un niño ingenuo y caí. Esa situación la llevo aún marcada a fuego en mi cabeza, una de las mayores desilusiones de mi vida.

Otro día, siendo algo más mayor, recuerdo que me gustaba una chica un año mayor que yo. Un día le pedí salir pensando que me diría que no, pero sorprendentemente me dijo que si. Así que quedamos para el sábado siguiente en el Carrefour para ir al cine y tal. Al día siguiente vino y me dijo textualmente “Oye, lo del sábado no va a poder ser, mi novio no me deja”.

Pensándolo en frío no había que ser muy listo para saber que aquello no podía ir bien, una chica mayor que yo y claramente varios escalones por encima mía en lo que a físico se refiere. Eso si, la tarde que pensé que seríamos novios no me la quitó nadie.

Un año después me gustaba otra chica de mi curso, más accesible a mi por diversos motivos. De nuevo me lancé sin red y ni os podéis imaginar la respuesta que obtuve. Me dijo literalmente “¿Salir? La verdad es que yo no salgo mucho. Pero no es que no me gustes, es simplemente que no salgo”.

Aquello me lo tomé con mucha filosofía, las razones me parecían bastante aceptables hasta que el viernes de la misma semana en que le pedí salir la vi por la calle con un grupo de niños y niñas. Os podéis imaginar el palo que me llevé.

Desde entonces no han sido pocas las veces que me han traicionado y dejado en la estacada por diversos motivos. Quizás el culpable aquí no sea más que yo, que me lo creo todo y que confía en todo el mundo hasta que no le demuestra lo contrario.

Con más de veintiséis años debería haber aprendido ya la lección de una vez, pero mentiría si dijera que así es. Hace poco personas que pensé que eran mis amigos me demostraron que no eran más que sucias ratas que lo único que pretendían eran chuparme la sangre y joderme la vida, por poner solo un ejemplo reciente.

Quizás debería ser un poco más malo, menos confiado e ingenuo, pero algo dentro de mi me impide ser así. Algo dentro de mi me hace creer que a pesar de todo ahí fuera hay gente que merece la pena, gente que no piensa solo en jugártela a la primera de cambio.

Y esto, amigos, es una parte más de #lahistoriademivida

La época en la que pensaba que el mundo no existía

No se que edad podía tener exactamente, digamos que doce o trece. Me acababan de operar del dedo gordo del pie, una operación menor debida a que se me había ido clavando la uña en el dedo a lo largo de los años y el punto era que o me lo arreglaban ya o se me infectaría el dedo y lo podría perder.

Durante varias semanas tenía el pie vendado y solo podía y debía salir de casa para ir a curarmelo al hospital. Eso quería decir que pasaba la mayor parte del día solo en casa viendo las películas del Canal Plus y sin moverme del sofá.

Un día cualquiera, viendo precisamente el Canal Plus vi una película bastante mala, de estas que pasan sin pena ni gloria, en la que explicaban motivos por los cuales el mundo no existía. No se porque pero aquello se me quedó grabado a fuego.

A partir de entonces y debido a la soledad del momento y en que, al no existir internet en esa época (si existía, pero casi nadie tenía) lo único a lo que me dedicaba era a darle vueltas a ese tema en la cabeza.

No se si llegué a tener depresión porque en aquella época yo era un niño y no sabía ni lo que era eso realmente solo se que durante al menos un par de meses estuve realmente jodido. Se daban situaciones cotidianas en las que yo solo miraba a mi al rededor y pensaba que todo aquello no existía, mi vida era una mentira, y nada de aquello era real.

Como es lógico que te pase algo así a aquella edad te hace mella y no os miento si aún a día de hoy no se me da a veces la situación en al que me rayo a mi mismo y pienso si todo esto que vivimos, si estas palabras que estáis leyendo aquí, si el ratón donde estáis haciendo scroll ahora mismo o el teclado en el que yo os escribo esto en este preciso instante no son más que una simulación o quien sabe, el sueño de alguien.

Por suerte me pasa de higos a brevas, ya casi como algo anecdótico, pero la otra tarde estaba saliendo del Muji de Calle Fuencarral y de repente me vi inmerso en ese extraño sentimiento. En mitad de la calle, rodeador de gente y planteándome si la persona que me estaba dando la mano en ese preciso momento (Paloma) era real.

En fin, una anécdota más de #lahistoriademivida.

Sin segundas intenciones

Hola, estoy escribiendo esta entrada en mi Macbook Pro mientras oigo Los Planetas. ¿A que coño viene esto? Veamos.

Estoy, sinceramente, bastante cansado de que cada vez que alguno dice que se ha comprado algo o que le gusta algo fuera de lo “normal” o que no le gusta algo que a la mayoría si parece que lo que quiere es marcarsela, que en realidad es todo fachada y lo hace por parecer guay.

La verdad es que, supongo que cosa de la madurez, ya me da igual lo que hagan los demás y me preocupo solo de lo que hago yo intentando no entrar en absurdos dilemas. Pero es que cada vez que alguien me viene a decir que a mi, por el simple hecho de que me gusten Los Planetas (por seguir con el ejemplo) ya me las quiero dar de moderno o de indie pues sinceramente me toca los cojones.

Como si no me pudiera gustar eso de verdad, como si siempre tuviese que haber un puto motivo oculto detrás de todo lo que hacemos. Quizás es que yo soy demasiado confiado, quizás es que en el fondo lo que yo considero madurez es inmadurez o quizás puede, y solo puede, ser que todos los que critican lo que hacen los demás, los que buscan motivos ocultos por los que a alguien que tiene un iPhone no le puede gustar un HTC Magic no son más que idiotas.

Estoy cansado ya de los motivos ocultos, de las segundas intenciones y de gente que lo único en lo que se preocupa es en criticar a los demás, de buscar siempre la vuelta de tuerca en vez de vivir su vida y dejar a los demás en paz.

Dicho esto me da igual que pienses que voy de guay porque de higos a brevas me gusta tomarme un frapuccino o un chocolate caliente con caramelo en el Starbucks, de que pienses que soy un pijo porque tengo un Mac, de que todo es fachada cuando escucho la música que escucho o de que me estoy pegando la vacilada cuando digo que me encantaría probar aunque fuese una vez la comida de “El Bulli”. En serio, es tu opinión, pero estoy harto de respetar las opiniones de los demás y que la mía no la respete nadie, así que metetela por donde te quepa.

Sin acritud.

FELIZ NAVIDAD

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Imagen original de Yube en Flickr

Un año más aquí estamos, deseándonos feliz navidad los unos a los otros. Espero que realmente lo paséis bien esta Navidad y seáis muy felices. Yo, dentro de lo que cabe y de lo que nos dejan, soy bastante feliz.

Un años más gracias a todos los que seguís ahí, año tras año, o los de nueva incorporación o los que simplemente pasaban por aquí. De veras, gracias por dedicar a esto simplemente más que un segundo.

Feliz Navidad a todos.