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Cambio de theme

Estaba muy aburrido esta tarde y con la única intención de recuperar la ilusión y volver a escribir sino tanto como antes al menos un poco más que ahora he decidido cambiarle el theme al blog.

No está pulido, ya digo que lo he hecho en un rato, pero simplemente espero que os guste y todo lo que queráis decir al respecto será bienvenido (que no tomado en cuenta, eso es otra historia).

Sin más os dejo y que paséis un buen fin de semana.

P.D: Si estás leyendo esto desde algún lector de feeds tipo Google Reader es obvio que tendrás que ir al blog para poder ver el theme en acción.

Sin segundas intenciones

Hola, estoy escribiendo esta entrada en mi Macbook Pro mientras oigo Los Planetas. ¿A que coño viene esto? Veamos.

Estoy, sinceramente, bastante cansado de que cada vez que alguno dice que se ha comprado algo o que le gusta algo fuera de lo «normal» o que no le gusta algo que a la mayoría si parece que lo que quiere es marcarsela, que en realidad es todo fachada y lo hace por parecer guay.

La verdad es que, supongo que cosa de la madurez, ya me da igual lo que hagan los demás y me preocupo solo de lo que hago yo intentando no entrar en absurdos dilemas. Pero es que cada vez que alguien me viene a decir que a mi, por el simple hecho de que me gusten Los Planetas (por seguir con el ejemplo) ya me las quiero dar de moderno o de indie pues sinceramente me toca los cojones.

Como si no me pudiera gustar eso de verdad, como si siempre tuviese que haber un puto motivo oculto detrás de todo lo que hacemos. Quizás es que yo soy demasiado confiado, quizás es que en el fondo lo que yo considero madurez es inmadurez o quizás puede, y solo puede, ser que todos los que critican lo que hacen los demás, los que buscan motivos ocultos por los que a alguien que tiene un iPhone no le puede gustar un HTC Magic no son más que idiotas.

Estoy cansado ya de los motivos ocultos, de las segundas intenciones y de gente que lo único en lo que se preocupa es en criticar a los demás, de buscar siempre la vuelta de tuerca en vez de vivir su vida y dejar a los demás en paz.

Dicho esto me da igual que pienses que voy de guay porque de higos a brevas me gusta tomarme un frapuccino o un chocolate caliente con caramelo en el Starbucks, de que pienses que soy un pijo porque tengo un Mac, de que todo es fachada cuando escucho la música que escucho o de que me estoy pegando la vacilada cuando digo que me encantaría probar aunque fuese una vez la comida de «El Bulli». En serio, es tu opinión, pero estoy harto de respetar las opiniones de los demás y que la mía no la respete nadie, así que metetela por donde te quepa.

Sin acritud.

Feliz 2010

2010

Se acaba el año, un año más (música del club de la comedia). No voy a entrar a valorar el 2009, solo puedo decir que ha sido un gran año y un año de cambios. Tampoco se lo que me deparará el 2010, solo espero que sea al menos tan bueno como este que acaba y ojalá siga siendo igual de feliz de lo que he sido en el último año.

El año pasado pedí perdón a todo el que yo le hubiera hecho daño. Este año solo tengo un mensaje para los que son malas personas, para los que solo piensan en destruir a los demás y en hacer infelices a los que les rodean. Ojalá que el 2010 sea el peor año de vuestras vidas, y que todo el daño y dolor que habéis ido sembrando por ahí vuelva a vosotros multiplicado por un millón y seáis las personas más infelices del mundo.

Feliz 2010 a todos los que se lo merecen.

Infidelizando al cliente

Hola, ¿hay alguien por ahí? ¿alguien leyendo por ahí? Si no hay nadie tampoco os lo puedo reprochar. Al tema.

Personalmente no soy una lo que se dice estrictamente fiel a los establecimientos, pero me gusta ir a los mismos sitios a comprar siempre y cuando me traten bien y el precio sea razonable. Por ejemplo si en el sitio al que suelo ir el producto X cuesta 3 euros, y en un sitio diferente al que no suelo ir cuesta 2,75 pues iré al que siempre voy porque aunque sea más caro me suelen tratar bien y me gusta el servicio. Para que cambiar.

Todas las mañanas voy a desayunar al mismo bar, hasta tal punto que no tengo que pedir para que ya me pongan lo que desayuno cada día, una barrita con aceite y tomate y una Cocacola. Esto para mi es calidad.

En su día me saqué la tarjeta de FNAC porque aunque costaba dinero en aquel entonces me compensaba porque como era soltero y triste me gastaba cantidades ingentes de dinero ahí y al final repercutía en buenos descuentos.

Sin embargo jamás me había planteado sacarme la del VIPS hasta que un día, cenando con Pedro10 me dijeron «Si te la sacas ahora mismo te hacemos un descuento directo en esta cena del 40%». Se refería a la tarjeta del Club VIPS, no a mi polla. Así que me la saqué (la tarjeta, repito).

Quizás no me estoy explicando bien. Básicamente si me tratan bien vuelvo por los sitios, si me tratan mal no pienso volver.

En realidad quiero hablar de un tema del que ya he hablado más de una vez y es del pago con tarjetas.

Hace tiempo acompañé a Paloma a Kiko Cosmetics, una tienda de cosméticos baratilla y que está poniendo tiendas por todos lados. Ella quería comprar algo que costaba tres euros y como nunca llevamos dinero suelto (algún día hablare en detenimiento de esto) pensábamos pagar con tarjeta.

Sin embargo las dependientas nos dijeron que solo aceptaban pagos con tarjeta a partir de 12 euros. Dejamos lo que llevábamos allí y yo juré no volver nunca más.

Puedo entender que un supermercado de barrio no te quiera cobrar algo inferior a 12 euros con tarjeta porque sinceramente probablemente no le traiga a cuenta por las comisiones que le cobran, ¿pero una cadena? No creo que sea la mejor forma de fidelizar la verdad.

Estamos hablando de una cadena que probablemente facture millones de euros al año, eso significa que la comisión que le puedan cobrar por una venta de tres euros es algo anecdótico comparado con las cifras que supongo que suelen barajar.

Lo lógico, en mi mente al menos, es dejar contento al cliente y quizás no ganarle dinero a una venta de 3 euros pagada con tarjeta pero si ganar un cliente al que han tratado correctamente y que sabe que en ese sitio podrá pagar con tarjeta y no le ponen pegas.

No os confundáis, no estoy haciendo esta entrada en plan «HOLA SOY BLOGUERO Y MI OPINIÓN TIENE MUCHO VALOR Y VOY A HUNDIR ESTA COMPAÑÍA». Ni muchísimo menos.

Simplemente considero que las grandes empresas deberían mirar más por los clientes, dejarse de tarjetas de fidelización y puntos de mierda y pensar en las cosas pequeñas. Las cosas que hacen que una persona salga sonriente de tu establecimiento sabiendo que volverá.

Hasta aquí mi pataleta. Gracias y un saludo a Berlusconi.

Concierto de Pereza en Teatros Canal

Hace un par de fines de semana Paloma y yo fuimos invitados a ver un concierto de Pereza en Teatros Canal gracias a Ron Cacique. Ya fui a uno el año pasado pagando, así que si encima de que te gusta el grupo te invitan a ir de gratis la verdad es que no nos podíamos negar.

Antes del concierto nos invitaron a tomarnos una copichuela y conocer a los integrantes del grupo, Leiva y Rubén e incluso nos hicimos una foto con ellos:

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Yo soy el segundo por la derecha

La verdad es que no fueron ni bordes ni simpáticos. Llegaron, nos saludaron, nos firmaron la botella de Cacique que nos regalaron (una a cada uno, yo la mía ya le tengo pensada un futuro) y siguieron a lo suyo. En ningún momento fueron bordes ni mucho menos, pero tampoco intentaron hacerse nuestros colegas.

La verdad es que entiendo su actitud, se dedican a la música así que tiene que ser un coñazo día si y día también tener que aguantar a las niñas pararte por la calle o por donde sea para que te den un autografo. Creo que si yo fuera una estrella del rock sería un sieso manío, pero ese no es el tema.

El concierto fue de puta madre, la verdad es que esta gente nunca defrauda. Te guste o no su música creo que en los conciertos te lo pasas bien, aunque mejor evidentemente si te sabes las canciones. Cantaron temas del nuevo disco que aunque yo ya había escuchado no le había prestado demasiada atención y gracias al concierto descubrí algunas muy bonitas y como no cantaron algunas muy míticas suyas aunque como suele ocurrir eché de menos algunas.

En fin, no quiero alargarme más, simplemente que recomiendo encarecidamente ir a un concierto de esta gente aunque quizás os puedan parecer caras las entradas, pero si tenéis la oportunidad yo personalmente la aprovecharía.

Por cierto, si no has escuchado nunca Pereza y tienes Spotify dale una oportunidad, si no te gusta yo te devuelvo el dinero, lo juro.

No compréis DLC en la PSN de USA

Ayer me dispuse a comprar una tarjeta de recarga de 20 dolares para mi cuenta de la PSN (PlayStation Network) que tengo creada en USA, con datos falsos, claro está.

La tarjeta la compré por eBay por 17 euros y me llegó el código en menos de quince minutos. Recargué mi cuenta, y me dispuse a comprar el juego nuevo de las tortugas ninja, el TMNT Turtles In Time Re-Shelled. Nada, lo compré por 9,99 dolares.

Lo compré, lo instalé, jugué y ningún problema.

El tema ha sido hoy, cuando Paloma y yo nos hemos puesto a comprar unas cancioncillas para el Rock Band. Concretamente cinco. Las compramos, las instalamos y cuando vamos a jugar con ellas no aparecen por ninguna parte.

Total, que me pongo a buscar por el foro de soporte de Rock Band y los usuarios me contestan que para jugar con canciones de la Store americana necesitas que tu disco sea de allí también. Vamos, lo que viene siendo DRM por zonas.

Tiene gracia porque los juegos de PS3 no van por zona, son multizona, así que compras un juego en cualquier parte del mundo y te funciona, pero el contenido adicional descargable (DLC) no. Una gracia vamos.

Así que he perdido diez dolares. Pero bueno, al menos sigo vivo para contarlo y así poder avisar al resto de la gente.

Amigos de internet

Este fin de semana tengo un cumpleaños. El cumpleaños es de un amigo de internet.

Amigos de internet, me encanta el concepto. No se exactamente cuando fue el momento en que las personas a las que considero amigos dejaron de ser del mundo real o de internet y simplemente se convirtieron en amigos.

A día de hoy sigo sin entender como hay gente que diferencia una cosa de la otra. Hablo de amigos de verdad, no de contactos. Contactos en internet tengo miles. Amigos, en total, no tengo tantos.

No sabría contar exactamente cuantos tengo de un lado y de otro, pero creo que la balanza está equilibrada. A día de hoy diferenciar a unos de otros y valorar más a unos que a otros es una gilipollez. Que más da donde los has conocido, lo importante es que están ahí cuando lo tienes jodido, cuando te falta dinero a final de mes o cuando necesitas un cable para subir un sofá a un cuarto sin ascensor.

Me hace mucha gracia que muchos de nosotros vamos de modernos y a la hora de la verdad somos unos catetos sin miras que tienen miedo de la gente de internet, como si fueran putos psicopatas. Conozco muchos más psicopatas en la vida real, gente de la que no me fío ni un pelo y que se suponía que eran amigos pero me la jugaron como sucias ratas. Así de claro.

Con esto no quiero decir que la gente de internet es la polla, ni mucho menos. De hecho la tasa de hipócritas y tarados de por aquí es bastante alta, pero quiero clavar una lanza (VIVA) a favor de dejarse conocer, de mostrarse uno tal y como es y no inventarnos un personaje.

No, no estoy diciendo que le dejéis cien euros al primero que os lo pida por el twitter, simplemente quería contar mi experiencia y como me ha sorprendido gratamente todo esto.

Y no, tampoco hablo del falso colegueo de grandes eventos tipo EBE y cosas asín, sino de otra cosa. Si no eres capaz de verlo es que no merece la pena explicarlo.

1992

Ha ocurrido llegando a casa, al pasar por una ventana un olor salía de ahí. No se definir exactamente a que era lo que olía pero de repente he aparecido en una mesa de comedor muy grande. En la mesa habíamos cinco niños de entre cuatro y quince años.

Se podía ver decenas de latas de Coca-Cola, Sprite y Dr. Pepper y un bucket extremadamente grande del Kentucky Fried Chicken (cuando se llamaba así, no como ahora que es KFC). En otra mesa estaban los adultos, cuatro para más señas.

Era 1992, y estaba en Sarasota, Florida.

Probablemente uno de los mejores años de mi vida. Os podéis imaginar, nueve años, un viaje de un mes en Florida, jugueterías gigantes, varios días en Disney World, piscinas, playas de arena blanca, ropa al estilo El Principe de Bel-Air, mi primera comida en un japonés donde te cocinan en la mesa, mis primeras Air Jordan, mi equipación de los Bulls…

Un sinfin de historias que me han venido de repente a la mente y que simplemente quería compartir con los pocos que quedan por aquí.

Tres años

Hoy hace tres años justos desde que empecé este blog. Me acuerdo de aquel día como si fuera ayer.

La verdad es que no tengo nada preparado, grabé un vídeo pero me daba vergüenza hasta a mi, así que supongo que se quedará en el olvido. La verdad es que casi mejor.

Con respecto al blog la verdad es que me ha proporcionado de todo, y no me puedo quejar, se que muchos de los que estáis leyendo esto habéis estado aquí desde casi el principio, y no pudo más que agradecerloslo.

Simplemente dar las gracias a todos los que habéis pasado por aquí alguna vez, para los lectores que ya no lo son (y que probablemente no lean esto nunca), para los lectores de toda la vida, para los nuevos, para los que me seguís en twitter, para los que me leen en Genbeta… para todos los que alguna vez han formado parte de esto, aunque fuera de manera fugaz.

Gracias a todos.